Para analizar el ritmo de desarrollo de las Redes Eléctricas Inteligentes a nivel mundial, quizás debemos empezar por repasar el concepto de Red Eléctrica Inteligente (REI). Sin embargo, al intentarlo encontramos que no existe una definición única. Por el contrario, cada región y país e incluso cada empresa de servicio eléctrico tienen su propia definición. Esto nos recuerda la parábola hindú de los ciegos y el elefante, en dónde cada grupo de interés tiene perspectivas diferentes de la misma realidad.

 

Como concepto aspiracional, la mayoría de los autores coinciden en que una Red Eléctrica Inteligente es aquella que inteligentemente acomoda y responde a todos los elementos que tiene interconectados, a saber: generadores, consumidores y prosumers, con el propósito de entregar el servicio de energía eléctrica de forma más eficiente, confiable, segura, económica y sustentable.

 

En las últimas dos décadas se ha observado un proceso de transformación en la industria eléctrica a nivel mundial, este proceso se acelerará significativamente en los años por venir, las Redes Eléctricas Inteligentes son las tecnologías que lo soportarán y harán posible.

 

Considerando la diversidad en los aspectos de la política pública, regulación, mercado y tecnología de la Industria de Servicio Eléctrico en cada país; los gobiernos, operadores y empresas de servicio eléctrico han definido su propio camino y ritmo de transformación. La definición de la política pública, estrategia, planes de ruta, programas y proyectos de REI es esencial para dirigir armónicamente esta transformación.

 

Las diversas presiones que están dirigiendo el ritmo de transformación de la industria eléctrica se han incrementado en los últimos años, tales como la cada vez mayor penetración de renovables a la red, la socialización de la producción de electricidad a través de sistemas de generación distribuida y la cada vez más afinada integración de la demanda como recurso masivo de flexibilidad y eficiencia en el sistema eléctrico.

 

Existe la tendencia mundial de una progresiva consciencia ecológica y de sustentabilidad que impulsa el creciente uso y desarrollo de vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía y generación distribuida.

 

Las tendencias mundiales de digitalización también impulsan fuertemente la transformación de esta industria, principalmente el inminente despliegue de redes ubicuas de IoT y avanzadas redes de fibra óptica que permitirán conectar de forma más eficiente equipo inteligente de medición, protecciones, compensación y sensores distribuidos en redes de transmisión y distribución; Así como sistemas para el procesamiento de grandes volúmenes de información y analíticos avanzados que permitirán aprovechar la información colectada casi en tiempo real, incluso para la operación de la red.

 

Aun cuando la digitalización que agrega la “inteligencia” a la REI ha avanzado en las décadas pasadas, y se hace presente en la importante penetración de Sistemas de Control Supervisorio y Adquisición de Datos (SCADA), Sistemas de Gestión de Energía (EMS), Sistemas de Información Geográfica (GIS), Infraestructura Avanzada de Medición (AMI), etc., así como en la cada vez mayor incorporación de automatismos en subestaciones y redes de transmisión y distribución; lo mejor está apenas por llegar.

 

La combinación de las tendencias mundiales y las presiones que la industria enfrenta, provocarán no solo un cambio en los modelos tecnológicos que actualmente conocemos, la innovación llegará también al corazón de los modelos de negocios de la Industria Eléctrica. En este contexto, a mayor liberalización y desregulación de los mercados, las empresas de servicio eléctrico tradicionales enfrentarán los mayores retos, la mejor manera de enfrentarlos será la incorporación de mayores niveles de digitalización con un enfoque a la eficiencia y al servicio al cliente.

 

La transformación de la industria eléctrica ha incorporado también la necesidad de mayor investigación y desarrollo en las áreas asociadas a la REI, tales como: integración de demanda, microredes, integración de renovables, generación distribuida y almacenamiento de energía. El desarrollo de la REI también ha impulsado el desarrollo y convergencia de las tecnologías operacionales y tecnologías de información (OT/IT), con lo que se ha dado impulso al desarrollo de las Ciudades Inteligentes.

 

Además de las grandes empresas que tradicionalmente han suministrado equipo y servicios para la industria eléctrica, y que están transformando también su oferta tecnológica para hacerla más digital; existe una creciente cantidad de nuevas empresas, cuyo enfoque es eminentemente tecnológico, interesadas en capitalizar las nuevas oportunidades, desarrollando e impulsando tecnologías emergentes de REI que veremos en operación en el corto y mediano plazo.

 

La gran apuesta por la REI radica en que, al avanzar su despliegue con los transportistas, distribuidores, suministradores y operadores del sistema, no solo se obtienen beneficios en cada uno de estos actores, también el sistema eléctrico obtiene importantes beneficios, por ejemplo, mayor eficiencia en la operación del sistema, reducción de márgenes de reserva y reducción de pérdidas de energía; así como mejoras en la confiabilidad, flexibilidad, seguridad y resilencia del sistema. Una Red Eléctrica Inteligente, también mejora la eficiencia energética de todo el sistema, logrando con esto una importante reducción en la emisión de gases de efecto invernadero.

 

Como he dicho, lo mejor está apenas por llegar. Con los procesos y tecnologías de REI que actualmente se están desarrollando y madurando en los laboratorios, escenarios de prueba y redes eléctricas de diversos países, no solo localmente se alcanzarán grandes beneficios. Con mayor cooperación internacional y una regulación adecuada, podríamos aspirar incluso a tener una red eléctrica interconectada a nivel global, con esta red y una adecuada planeación del aprovechamiento de los recursos de energía renovables, podríamos mejorar sustancialmente la eficiencia de todo el sistema eléctrico mundial interconectado, los beneficios económicos y ecológicos podrían ser tremendos.

 

Para llegar es esta visión, las capacidades tecnológicas se están fortaleciendo. Existen importantes avances sistemas HVDC, FACTS y redes de comunicación de alta velocidad y sistemas EMS avanzados. Sin embargo, también se deberán fortalecer las capacidades de organización y colaboración a nivel internacional en esta materia. La pregunta es: ¿Contaremos con la capacidad para organizarnos a nivel mundial?

 

Sabemos que antes de correr tenemos primero que aprender a caminar. Cada país y región deberá hacer esta caminata a su propio ritmo y estilo, cuidando siempre avanzar en su contexto local sin dejar de ver la lecciones aprendidas y mejores prácticas globales.

 

 

 

Escrito por:

 

Oscar Miranda Miranda
Smart Grid México &
LATAM Smart Community Alliance
Presidente
Global Smart Grid Federation
Board Member

M.  +52 1 (55) 1798-5866